domingo, 8 de marzo de 2009

Don José Gras y la mujer



D. José Gras considera a la mujer como agente fundamental de apostolado.

"... formar jóvenes sólidamente instruidas y virtuosas para que un día lleguen a ser madres y apóstoles radiantes, ¿no es por ventura una de las obras más fecundas...? (EB, oct. 1878, 7).

Además, la sociedad necesita de su apostolado, "mujeres apóstoles, no solamente las queremos en nuestro siglo, sino que las necesitamos y las necesita el mundo…” (EB, sept. 1884, 13)

De aquí la necesidad de formar a la mujer. Hoy tiene aplicación cuanto D. José Gras dice, puesto que la mujer ha pasado a un primer plano en todos los órdenes de la vida. Su influjo en la sociedad es hoy mayor que nunca, de ahí nuestro esfuerzo por formarla, inspirándole "valor apostólico... para cumplir bien los DEBERES INDIVIDUALES y SOCIALES de su respectivo estado, unidos a los que le impone en este siglo su carácter de cristiana". (EB, abr. 1883, 7)

Sin embargo, a pesar de la evolución sufrida por la sociedad, ella sigue siendo "la primera educadora" y "apóstol del hogar".

D. José Gras presenta a la mujer como:
• Primera educadora
Es en el seno de la familia donde el niño queda marcado profundamente por lo que oye y ve, sobre todo en su madre. "(Dios confió a la mujer)... la misión de primera educadora del hombre". (Las Hijas de Cristo. Apostolado…, p. 8)
" ... la mujer es declarada árbitra soberana en la cuestión de educar o formar el corazón de sus hijos... ".(EB, en. 1882, 7)
• Apóstol de la familia
En más de una ocasión le da D. José Gras el título de "apóstol de la familia. "La familia, en efecto, sólo puede ser restaurada en su dignidad y dicha por la mujer radiantemente cristiana" .(EB, 1872, n. 3, 13).

Por otra parte, para que Cristo reine en la sociedad, antes debe reinar en la familia, "Cristo no puede volver a reinar en las naciones, si antes no es aclamado Rey en el hogar. Ahora bien, para hacer reinar a Cristo en el hogar, la mujer es el apóstol más dulce y el paladín más poderoso". (EB, en. 1882, 6).

Del papel que desempeña la mujer, se deduce la necesidad de prepararla tanto religiosa como científicamente, ya que "la Madre Católica está llamada verdaderamente a desempeñar una gran misión en la época presente y más aún en el porvenir". (EB, 1868, 46)

D. José Gras insiste en la necesidad de formar a la mujer, para que sea el pilar que sostenga la vida de familia. Hoy, cuando ésta se encuentra tan deshecha, nuestra formación tiende a prepararla para que sea intelectualmente competente, religiosa y la mueva el amor, lo que es igual que decir que pretende un crecimiento completo de su persona que la conduzca a la acción, una acción empapada por el espíritu de Cristo, para que su influencia, desde la familia, transforme esta sociedad materialista y hedonista. "Urge... dar temple saludable o vigorosa consistencia a la mujer, por medio de una educación a la vez que religiosa, tan científica como los mismos intereses de la religión y de la moral reclaman en nuestro tempestuoso siglo" (EB, mayo, 1887, 7).

• Apóstol de la sociedad
El papel de la mujer no se ciñe sólo a la familia; también actúa en la sociedad y también en su actuación en ella tiene que ser apóstol.
Escribe D. José Gras: "La gloria más pura y eternamente triunfal de la mujer cristiana en este siglo, es la de consagrarse a hacer sentir en su familia y en la sociedad la vida y dulzura de la Soberanía de Cristo". (EB, sept. 1890, 3)

Consecuencia del apostolado de la mujer en la sociedad y en la familia será la transformación del mundo y la restauración de la Soberanía de Cristo. "Después del Apostolado del sacerdocio ejercido jurisdiccionalmente por la Iglesia, consideramos el Apostolado de la mujer, ejercido en el hogar doméstico y en todas las esferas sociales, como uno de los medios más poderosos para hacer triunfar el bien y restaurar el reino de Jesucristo…". (EB, nov . 1890, 7)

Nuestros educadores, teniendo presente en su actividad pedagógica la dignidad de la mujer, van formando a las niñas en la valoración y respeto de su propia dignidad para que, a ejemplo de María, la Madre de Jesús, y desde el testimonio que ellos les ofrecen, sean los apóstoles que hoy necesitan la familia y la sociedad.

( Del Pensamiento Educativo de los Centros Cristo Rey)

jueves, 22 de enero de 2009

175 AÑOS DE SU NACIMIENTO



José GRAS Y GRANOLLERS, (1834-1918). Sacerdote, apóstol de la Realeza de Cristo, fundador del Instituto religioso Hijas de Cristo Rey. Nació en Agramunt (Lérida), el 22 de enero de 1834; murió el 7 de julio de 1918, en Granada. Estudió la carrera eclesiástica en Barcelona, donde fue ordenado sacerdote el 20 de marzo de 1858. En los dos primeros años de su sacerdocio desempeñó la cátedra de Teología Dogmática en el Seminario Conciliar de Tarragona. Entre 1860 y 1865 vivió en Madrid y Écija (Sevilla), ocupado en diversas actividades apostólicas. En 1866, siendo coadjutor de la Iglesia parroquial de S. José de Barcelona, ganó por oposición una canonjía en la Abadía del Sacro Monte de Granada, ciudad en la que vivió hasta su muerte. En el Seminario anejo a la Abadía fue durante más de cincuenta años profesor de Historia de la Iglesia. Escritor infatigable, su primera actividad como tal la expresó en el periodismo que empezó a practicar siendo aún seminarista, como redactor del periódico de Barcelona La España Católica y, más adelante, en Madrid, de La Regeneración, colaborando asimismo, con numerosos artículos, en otros periódicos y revistas. Su labor en la prensa católica fue muy apreciada en España y algunos de sus artículos en defensa del derecho de Cristo a reinar en el mundo, fueron publicados en la revista italiana Il Regno di Gesù Cristo y en la francesa Le Regne de Jésus Christ. En noviembre de 1866 fundó en Granada la asociación religioso-literaria Academia y Corte de Cristo, con un doble fin, la adoración y reparación a Cristo Rey en la Eucaristía y la defensa científica y literaria de la divinidad de Cristo y restauración de su Soberanía en el mundo. Para poner en práctica los fines de la Asociación, funda en 1867 la revista de divulgación religiosa, El Bien, que publicó hasta su muerte en 1918. Verdadero apóstol de la Realeza de Cristo, toda su vida y obra la dedicó a defenderla y darla a conocer, sobre todo a través de su actividad como escritor. Además de sus artículos periodísticos, escribió cuatro libros devocionarios y bastantes opúsculos, sobre temas candentes de la época. En 1876, para salir al paso de la enseñanza laica establecida en España, fundó en Granada el Instituto religioso de las Hijas de Cristo Rey, con la misión de hacer reinar a Jesucristo en la familia y en la sociedad, a través de la educación cristiana de la infancia y la juventud. De sus escritos cabe destacar, además del libro El Paladín de Cristo (1865), escrito para defender la divinidad de Jesucristo, negada por Renan en su Vida de Jesús, los opúsculos : La Europa y su progreso frente a la Iglesia y sus dogmas (1863), La Iglesia y la Revolución (1869), La Corte del Rey del cielo (1870), El Salvador de los pueblos (1872) y Las Hijas de Cristo, apostolado social de la mujer (1885). El 26 de marzo de 1994 fue promulgado el Decreto sobre la heroicidad de sus virtudes.

martes, 6 de enero de 2009

Día de Reyes



“La fiesta de la Epifanía o de la adoración que los Reyes de Oriente tributan al Salvador del mundo, es también la fiesta de la aclamación y adoración social de Jesús Rey. Los tres príncipes Melchor, Gaspar y Baltasar, que acuden del fondo de la Arabia, a rendir su homenaje al divino Niño de Belén, abren la marcha de la espléndida procesión de reyes y de pueblos cristianos que, cumpliendo la profecía de Isaías, se ponen en movimiento en todos los países, guiados, no ya por la estrella milagrosa cuyos resplandores siguieron los Magos, sino por el resplandor sobrenatural con que ya ilumina al universo, Cristo”

( J. Gras, El Bien, enero 1886,4)
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Adoremos al Niño Dios





"A la adoración de los ángeles siguió la de los pastores, primero que cantaron en aquella noche el oficio de Navidad, alternando con los coros de los espíritus celestes, desde la tierra y, después de estos humildes, pero preferidos adoradores, llegaron los tres reyes de Oriente a tributar su homenajes y ofrendas de oro, incienso y mirra al Rey Dios recién nacido. Desde aquel momento quedó manifestada a la humanidad la maravilla de las maravillas del amor divino, esto es, la existencia de Dios hecho hombre y su permanencia con nosotros. Desde entonces debió también quedar constituida la humanidad en corte de adoración continua de Cristo”.

( J. Gras, El Bien, Diciembre de 1917, 6)
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miércoles, 24 de diciembre de 2008

Recibimiento de Cristo al venir al mundo

D. José Gras hace con mucho amor y ternura, una crónica detallada del Nacimiento de Jesús:


“Era el 24 de diciembre...el sol corría veloz a ocultarse, y sus últimos rayos doraban la cima de las rocas que rodean a Belén. Una doncella de una modestia sin igual y un artesano humilde, cuyo rostro resplandecía con singular dignidad, recorrían las calles pidiendo albergue para pasar la noche, pero, en vano. Para aquel grupo peregrino que llegaba de Nazaret; para aquella modestísima Virgen, que era al mismo tiempo trono vivo de Dios, pues llevaba al Verbo Eterno en sus entrañas, para aquel carpintero de Gali1ea cuya virtud majestuosamente reflejada en su porte, no era vislumbrada siquiera por las miradas egoístas, no hubo un corazón que se moviese a brindarles el más reducido aposento. Belén estaba lleno de forasteros que habían ido a empadronarse, cumpliendo la orden del César, y para el Rey que había sacado de la nada a los césares, no quedaba sitio. El crepúsculo vespertino iba adelantando, los últimos celajes del ocaso perdían sus matices, las estrellas de mas vivo centelleo comenzaban a romper la oscuridad de la atmósfera, cuando San José y la Reina de los serafines, abandonando la ciudad inhospitalaria, se dirigían a una excavación o caverna, convertida en establo, en que hallaron un buey y una mula. Allí rechazado de la sociedad humana, nació, brotando como un rayo de luz de la Estrella Inmaculada, María, el Sol que venía a disipar las sombras de muerte que envolvían al linaje humano” (El Bien dic. 1888, 3-4)
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miércoles, 10 de diciembre de 2008

MARÍA AYUDA A CREER EN EL BIEN




La tarde del lunes 8 de diciembre en la Plaza de España en Roma, Benedicto XVI ha cumplido el tradicional acto de veneración a la Inmaculada, llevando un cesto de rosas a los pies de la estatua de la Beata Virgen en la centralísima plaza, en la soleminidad de la Inmaculada Concepción. " Volviendo la mirada a María – ha dicho el Papa- reconocemos el ella la "sonrisa de Dios", el reflejo inmaculado de la luz divina, encontrando una nueva esperanza incluso en medio de los problemas y de los dramas del mundo.

"Sí, oh María, tu nos ayudas a creer con confianza en el bien, a apostar por la gratuidad, por el servicio, por la no violencia, por la fuerza de la verdad; nos ayudas a permanecer despiertos, sin ceder a la tentación de las evasiones fáciles, afrontando la realidad con sus problemas, con valor y responsabilidad".

Benedicto XVI ha confiado a la Inmaculada sobre todo a los pequeños de Roma, los niños, especialmente aquellos gravemente enfermos, los chicos indefensos, los ancianos solos, los enfermos, los inmigrantes "que se esfuerzan por ambientarse", y las familias que viven con dificultades para llegar a fin de mes. El Papa ha pedido a María que haga que los cristianos tengan el valor de ser centinelas de la mañana y alma del mundo en esta difícil estación de la historia. Tu belleza, ha concluido, "nos asegura que es posible la victoria del amor".
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miércoles, 3 de diciembre de 2008

BIEN Y ESPERANZA PARA TODOS

Dice José Gras en el Bien de 1867:

“Reconózcase, pues, que los tiempos son malos; porque no quiere oírse la voz de la inefable verdad y se tributan aplausos y más aplausos al error, porque se trata de ahogar el bien de la fe, el bien de la esperanza y el bien de la caridad…”

Pidamos en este tiempo de Adviento que el amor se traduzca en bien y esperanza para la humanidad:

“Haz todo el bien que puedas,
por todos los medios que puedas,
de todas las maneras que puedas,
en todos los sitios que puedas,
a todas las horas que puedas,
a toda la gente que puedas,
durante todo el tiempo que puedas”.
John Wesley

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